Entrevista a José Luis Santos en El Diario Montañés

Hasta le fecha puede presumir de no haber dirigido ninguno de sus dos cortos con subvenciones públicas, aunque reconoce que en los últimos años el Gobierno de Cantabria o el Film Bureau del Ayuntamiento de Santander se están invlocrando. La Factoría de Sueños es una iniciativa cultural en el que está involucrado, con la que se autofinancia las películas. José Luis Santos debutó con una importante repercusión en los festivales del género con ‘Hablamos una noche’. Ahora tiene en cartel ‘2.14’, una inquietante producción sobre la manipulación del ser humano. José Luis Santos escribe historias que el cuerpo le pide para luego llevarlas a al pantalla.
-¿Considera que hace cine de actor?
-Bufff…supongo que sonaría un poco pedante como autoetiqueta, ¿no? Quizás habría que empezar por definir a qué estamos llamando «cine de autor». Si hablamos de escribir y rodar para contar historias que el cuerpo me pide contar tratando de hacerlo bien a pesar de los medios reducidos y de aprender lo máximo por el camino, entonces sí. Ahora, si a lo que nos referimos es a pretender una trascendencia creativa en lo que haces que busque ese cartel de autor en el sentido más exclusivo, a marcar tendencias o poder presumir de influencias con nombres plagados de consonantes, ése no es mi rollo. Aspiro más a que la gente se interese por mis historias y causen en ellos algún tipo de efecto, que es lo que le pido al cine cuando voy a una sala.
-Su debut en ‘Hablamos esta noche’ denotaba una conciencia social en el argumento.
-Es difícil no tener una conciencia social en el tema que plantea ‘Hablamos esta noche’. Creíamos que era una historia que merecía ser contada y estábamos convencidos de que debía ser de esa manera, centrándonos en el aspecto humano y de forma un tanto aséptica, alejándonos de cualquier aspecto que llevara a interpretaciones políticas, porque es una historia lo suficientemente potente como para que cada uno sienta lo que tenga que sentir al verla sin necesidad de enfatizar ni cargar las tintas, y demasiado dura para permitir que ninguna tendencia política pueda apropiarse de ella ni manipularla.
-¿Cómo costeó su ópera prima?
-Bueno, costearlo en el sentido más económico resultó sencillo, pues fue un proyecto muy barato. El presupuesto supuso 100 euros todos de nuestro bolsillo, de los cuales 30 se fueron en un ramo de flores que necesitábamos para una de las escenas y el resto se empleó en la comida de todo el equipo durante el rodaje. Contamos con la ayuda de Álvaro Oliva, que además de ser el director de fotografía nos prestó la cámara y el único foco que utilizamos, y el resto fue poner mucho trabajo e ilusión por parte de todo el equipo, con Javier Ruiz, como productor, Creo que el resultado es positivo porque cuando la gente lo ve no se creen que lo hayamos hecho con tan poco dinero.
-Su estreno en ‘Sotocine’ de su segundo y último corto ‘2.14’ se puso en pantalla sin subvención pública ni patrocinio privado. ¿Por qué?
-Entendíamos que era necesario tener un bagaje de aprendizaje importante antes de solicitar subvenciones y considerábamos un reto bonito autofinanciar «2.14» con los premios que había conseguido en ‘Hablamos esta noche’. Creemos que Factoría de Sueños, la iniciativa cultural en la que enmarcamos nuestros cortometrajes, debe ser algo sólido que ir cimentando poco a poco, y estamos orgullosos de haber podido llevar a cabo estos dos trabajos por nuestros propios medios. Ahora que seguimos creciendo poco a poco, creemos que vamos teniendo suficiente experiencia y que vamos creando una estructura que permite que nos planteemos la posibilidad de pedir ayudas para tratar de seguir mejorando.
-La trama de la cinta resulta inquietante: la vida de los ciudadanos se encuentra controlada para que nadie se salga del guión establecido. ¿Presente o futuro a corto o medio plazo?
-Sobre eso es muy curioso escuchar las opiniones de la gente cuando ve el corto. ‘2.14’ presenta una situación llevada al extremo para potenciar la idea que se trata de transmitir, pero muchos de los aspectos que trata ya convivimos con ellos de una manera menos evidente. La manipulación, la sustitución de la cultura por pseudocultura estandarizada y al servicio de intereses económicos muy concretos, el intento permanente de que la gente piense cuanto menos mejor, de que se ciñan cada vez más a las pautas que se les marcan de comportamiento y de consumo. Todos estos conceptos están ahí, unas veces de manera más descarada y otras de forma más tácita, pero yo creo que en ‘2.14’ hay mucho de presente y de futuro muy cercano si nos seguimos dejando llevar al huerto.
-¿Ya ha sido seleccionado en algún festival?
-Precisamente esta semana hemos tenido una sorpresa agradable. La primera selección nacional para ‘2.14’ ha llegado pronto, en el XIII Festival de Cine y Vídeo Joven de Irún.
-¿Cómo escoge a los actores?
-En el primer trabajo, hace dos años, decidimos partir de cero e hicimos un casting en Escena Miriñaque, donde se han portado muy bien con nosotros en ambos cortos. Para ‘2.14’ el proceso fue distinto puesto que ya conocía bien el mundillo en la región y tenía muy claro el perfil que quería para cada personaje, así que fui recurriendo a las personas que creía que podían ser las idóneas para cada uno de ellos. En cuanto a los criterios, está claro que no invento nada: adecuación al perfil del personaje, calidad interpretativa y facilidad para trabajar con esa persona, pues entiendo que el clima de trabajo es algo muy importante para que un proyecto salga adelante. Fernando Ruiloba ya protagonizó «Hablamos esta noche»,
-Por su experiencia personal, el cortometraje en Cantabria no cuenta con tantas ayudas como parece…
Más que por mi experiencia personal, puesto que aún no he solicitado ninguna ayuda, puedo opinar desde la experiencia de lo que he visto en el mundillo con la gente que lleva más tiempo. Desde luego históricamente el bagaje es ruinoso, ves cortos de otras comunidades con los que compites en los festivales y todos empiezan con logos de organismos financiando que en Cantabria apenas sabían que el corto existía. Nacho Vigalondo fue a los oscars y todos nos sentimos orgullosísimos, sí, pero no hay que olvidar que lo hizo con un cortometraje financiado por el Gobierno Vasco. Y ha sido así durante muchos años. Afortunadamente ahora empieza a haber voluntad en nuestras instituciones por apoyar a los cortometrajistas. Noticias como la creación del Santander Film Bureau o que el Gobierno de Cantabria esté dando ayudas para cortos son importantísimas. Sería bueno que esas ayudas se fueran cuajando de la forma más estructurada posible, con convocatorias y órganos especializados que pudieran evaluar la calidad de los proyectos.
-¿En qué proyecto está metido ahora mismo? ¿Está preparando su tercer corto?
-Así es, estoy puliendo el guión de lo que será el tercer proyecto de Factoría de Sueños, y en breve empezaremos con todo el trabajo de preproducción: localizaciones, reparto, planificación. La idea es rodarlo para la primavera overano próximos.
-¿Ha realizado algún video clip o anuncio publicitario por encargo?
-No, mi experiencia en el mundillo se ha ceñido a los cortometrajes, los que he dirigido y en los que he colaborado de otros directores.
-¿Cuántos ‘kilos’ de vocación tiene?
-No se si la vocación puede pesarse, pero si las ganas de contar historias y la ilusión por que lleguen a la gente y les hagan sentir algo tienen masa, desde luego puede decirse que soy «muy pesao».
Desde 2001 ha venido desarrollando colaboraciones como crítico y comentarista de cine dentro del proyecto audiovisual Factoría de Sueños tantos escritos, radiofónicos o televisivos.
Hablamos esta noche’: Premio ‘Universidad de Cantabria’ del II Certamen de Cortometrajes Universidad de Cantabria y Ayuntamiento de Santander; premio ‘Mejor ópera prima’ de la VII Muestra de Cortos y Largos Sotocine de Soto de la Marina (Cantabria); finalista del Premio Dobra al mejor corto cántabro del VIII Festival Internacional de Cortometrajes de Torrelavega (Cantabria); seleccionado para el Festival de Cine Inédito de Islantilla (Huelva) y para el Festival de Cortometrajes de Villarreal (Castellón). ‘2.14’: Seleccionado para la sección de cortos del XIII Certamen de Cine y Vídeo Joven de Irún.
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